Cuando nazca el bebé, es importante que ambos tengan contacto; es decir, permitir que la mascota olfatee al bebé. Habrá que prestar atención a ambos y, en algún momento, dividir el cariño: acariciar al animal mientras se tiene al bebé en brazos o se lo amamanta y nunca empujarlo para que se vaya.
En cambio, si la mascota se adopta cuando el niño es menor de tres años, será necesario vigilar a ambos, dado que los pequeños no tienen la madurez para controlar sus impulsos, y ello puede repercutir negativamente en la respuesta del animal.
Cuando son más grandes, tener una mascota significará la importante tarea de ser responsables, mejorará la confianza con los demás e incentivará una comunicación que le facilitará el contacto con el entorno.
Foto: elgranzoo.es
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